Reuters

Polémica en Italia por fallo corte contra crucifijo

3 de noviembre de 2009, 02:51 PM

Por Gilbert Reilhac y Philip Pullella

ESTRASBURGO/ROMA (Reuters) - La Corte Europea de Derechos Humanos decidió el martes que las escuelas italianas deben eliminar los crucifijos de sus aulas, creando controversia en Italia, donde el ícono es parte de la identidad nacional.

"Este es un fallo aborrecible", comentó Rocco Buttiglione, un ex ministro de Cultura que ayudó a escribir encíclicas papales.

"Debe ser rechazado con firmeza. Italia tiene su cultura, sus tradiciones y su historia. Los que vienen entre nosotros debe entender y aceptar esta cultura y esta historia", agregó.

El fallo de la corte, al que Italia ya dijo que apelaría, señaló que los crucifijos en las paredes de las escuelas, una visión habitual que forma parte de la vida de cualquier italiano, puede perturbar a los niños que no son cristianos.

Italia ha estado debatiendo cómo lidiar con una creciente población de inmigrantes, mayoritariamente musulmanes, y es probable que la sentencia de la corte se convierta en otro grito de guerra para la política del Gobierno de centro derecha para restringir el número de recién llegados.

El portavoz del Vaticano dijo que no haría comentarios hasta saber más sobre el fallo, aunque la poderosa Conferencia Episcopal italiana declaró que el mandato "evoca tristeza y desconcierto".

Miembros del Gobierno del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se erizaron, otorgándole al fallo calificativos como "vergonzoso", "ofensivo", "absurdo", "inaceptable" y "pagano".

GOLPE MORTAL

El ministro de Relaciones Exteriores, Franco Frattini, señaló que la corte asestó un "golpe mortal a una Europa de valores y derechos", agregando que era un mal precedente para otros países.

La condena a la decisión de la corte no hizo distinciones partidarias. Paola Binetti, una católica del Partido Democrático de la oposición, sucesor del que alguna vez fue el mayor partido comunista de Occidente, comentó: "En Italia, el crucifijo es una especie de signo de nuestra tradición".

El caso fue presentado por una ciudadana italiana, Soile Lautsi, que se quejó de que sus hijos tuvieron que asistir a una escuela pública en el norte de Italia que tenía crucifijos en todos sus salones.

La ministra de Educación, Mariastella Gelmini, señaló que los crucifijos en las murallas de decenas de miles de salas de clase "no significan adherencia al catolicismo", sino que son un signo de la herencia italiana.

"La historia de Italia está marcada por símbolos, y si borramos símbolos, borramos parte de nosotros mismos", declaró Gelmini.

Lautsi dijo que los crucifijos en las paredes iban en contra de su derecho a dar a sus hijos una educación secular, y la corte ubicada en Estrasburgo falló a su favor.

(Reporte adicional de Crispian Balmer en París y Antonio Denti en Roma; Escrito por Philip Pullella; Editado en español por Lucila Sigal/Juana Casas)

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