7 de noviembre de 2009, 02:00 AM
Marcelo Veneranda
LA NACION
La paz social en las calles de la Capital podrÃa durar poco más que un suspiro. Lejos de apaciguar los ánimos, la reapertura de las negociaciones entre el Gobierno y el grupo de manifestantes que el lunes y martes cortaron la avenida 9 de Julio parece haber acelerado los tiempos y las urgencias en el resto de las organizaciones sociales y sindicales que siguen sin ingresar al programa oficial de cooperativas.
El plan ya ha sido trazado. Si no tienen respuestas del Ministerio de Desarrollo Social para el miércoles, un grupo de organizaciones piqueteras volverá a tomar las calles de la Capital y sus accesos. Hay detalles para no pasar por alto: este conjunto de agrupaciones no se unÃa formalmente desde la crisis de 2002 y tiene un despliegue mucho mayor que las 20 organizaciones que acamparon durante 30 horas en la 9 de Julio. Según indicaron algunos de sus referentes, no descartan replicar las protestas en el conurbano.
La advertencia no acaba allÃ. La Corriente Clasista y Combativa (CCC), que acompañará las protestas de estas organizaciones, anunció que aspira a tomar los 22 pisos de la sede central del Ministerio que conduce Alicia Kirchner, a la vez que a ocupar las sucursales de la Anses en el interior del paÃs. Las medidas fueron ratificadas ayer por la mesa directiva nacional de la CCC.
"No nos vamos a dejar pegar porque creemos que nuestro reclamo es justo. Estamos cansados de tanta humillación", afirmó ayer a LA NACION Juan Carlos Alderete, coordinador nacional de desocupados de la CCC, para luego sorprender con esto: "Estamos preparados como en 2001, cuando dijimos: «Vengan a reprimir, pero va a haber muertos de los dos lados»" (de lo que se informa por separado).
¿Cuáles son las organizaciones que decidieron unir fuerzas en la lucha por el plan de cooperativas? La extensa lista incluye a grupos que en septiembre habÃan logrado un atisbo de acuerdo con Desarrollo Social, cuando el piquetero Emilio Pérsico aún era funcionario del Gobierno, como el Movimiento Barrios de Pie, que coordina Roberto Baigorria y el Movimiento Territorial de Liberación bonaerense, cuyo referente es Claudio Cabrera.
El resto, básicamente por su oposición radical a los Kirchner, nunca superó el nivel de conversaciones informales con operadores del ministerio y tiene escasas vÃas de contacto con los intendentes del conurbano. Se trata del Polo Obrero, el MST-Teresa Vive, el Bloque Piquetero Nacional, los frentes de Organizaciones Clasistas Carlos Almirón y de Trabajadores Clasistas Nacional, el MTR (Fogoneros) y el Bloque Obrero y Popular, entre otros. Los primeros, al igual que la CCC, tienen militantes en casi todo el paÃs.
A través de un comunicado conjunto difundido ayer, estas organizaciones solicitaron una audiencia urgente con Alicia Kirchner. Tan sólo unos minutos después que la gacetilla circulara entre los medios, sus lÃderes reconocÃan que la decisión tomada va más allá de elevar un petitorio. "Está claro que queremos ser recibidos, pero existe la convicción de salir a las calles si no hay respuestas", sostuvo un alto dirigente. Otro fue más sintético: "El comunicado se queda corto con nuestras intenciones".
Todos los frentes acuerdan en pararse frente al Gobierno para demandar "trabajo genuino", el 82% móvil para los jubilados y "acceso a las cooperativas sin clientelismo", un giro para expresar que rechazan la intermediación de los barones del conurbano. El dÃa de las protestas y su modalidad, según afirman, está casi decidido, pero, a diferencia de las protestas pasadas, no habrá anuncios que alerten a los porteños.
UrgenciasLo que pocos admiten son las urgencias que se están gestando en el interior de cada grupo. Sus miembros en los barrios del conurbano observan cómo los militantes de otras organizaciones kirchneristas o de las redes de punteros del PJ ya se están anotando en las cooperativas o cobraron su primer salario. También denuncian atrasos en los pagos de los planes sociales y no faltan quienes abandonaron los planes para anotarse en las cooperativas.
En todos los casos, las exigencias hacia los dirigentes se multiplican.
¿Y si todo no es más que una amenaza para atraer la atención del Gobierno? Los referentes tomaron nota de lo ocurrido esta semana en la 9 de Julio: bastaron "sólo" 30 horas de campamento y dos detenidos para que la Casa Rosada abriera sus puertas.
Los grupos en alerta
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