7 de noviembre de 2009, 02:00 AM
Diego Cabot
LA NACION
El Gobierno se ha dado un lujo caro: durante seis años mantuvo una aerolÃnea que nunca contó con aviones, que llegó a emplear a casi 900 trabajadores y que gastó alrededor de 40 millones de dólares. Sólo ahora, y después de varias promesas incumplidas, la presidenta Cristina Kirchner firmó el decreto para que se iniciara el proceso de liquidación.
Según el decreto 1672 que se publicó ayer en el BoletÃn Oficial, se declaró en estado de disolución y consecuente liquidación a la empresa LÃneas Aéreas Federales (Lafsa). Empieza asà un proceso que deberá terminar en no más de nueve meses, si se cuentan los plazos que tiene la empresa para convocar la asamblea de accionistas y, posteriormente, para finalizar con la vida de la sociedad.
Todo empezó cuatro dÃas antes de la asunción de Néstor Kirchner como presidente, el 21 de mayo de 2003. Por pedido de la administración elegida, el entonces jefe del Estado, Eduardo Duhalde, firmó el decreto 1238 mediante el que se creaba la compañÃa aérea. Se trataba de una solución para contener las demandas de los empleados de Dinar y LAPA, dos empresas aéreas privadas que habÃan dejado de volar en esos dÃas.
Asà nació Lafsa, con casi 853 empleados y sin ningún tipo de plan de negocios. Pero todo era provisorio. El artÃculo séptimo de la norma que alumbró la empresa establecÃa que "dentro del plazo de 180 dÃas de iniciados los servicios, el Ministerio de la Producción dispondrá lo necesario para dar comienzo al proceso de privatización de la nueva empresa, elevando dicha propuesta al Poder Ejecutivo para su aprobación".
Nada más lejano de lo que efectivamente sucedió. Esos 180 dÃas de plazo para la venta se convirtieron en 2360 sin que jamás se pensara en privatizaciones. Durante ese tiempo, la administración kirchnerista dispuso de alrededor de 40 millones de dólares que la empresa utilizó para funcionar.
En septiembre de 2003, con Ricardo Jaime sentado en el sillón de secretario de Transporte, el Gobierno anunció un acuerdo que luego se convertirÃa en el primer gran escándalo del kirchnerismo: la alianza con Southern Winds (SW). El convenio establecÃa que el Gobierno subsidiara el combustibles de los vuelos que realizara SW con los aviones que ya tenÃan pintado el logo de Lafsa en su fuselaje. Por su parte, los empleados de la empresa aérea estatal, empezarÃan a prestar servicios para la alianza, siempre con la billetera del Estado nacional como financiadora de los sueldos de los empleados. "Vamos a unir la Argentina y a terminar con los caprichos de los vuelos organizados por determinados grupos, en forma monopólica", habÃa dicho Kirchner cuando voló el primer avión de la flamante alianza.
La estrategia de volver a tener una empresa aérea estatal que compita con AerolÃneas Argentinas y Austral -por entonces en manos del grupo español Marsans- ilusionó a los funcionarios kirchneristas y, sobre todo, al ex secretario de Transporte Ricardo Jaime.
El convenio, que también planeaba la incorporación de 10 aviones, despertó crÃticas de varios sectores. Por caso, la AuditorÃa General de la Nación (AGN) elaboró un documento en el que, entre otras cosas, se observaba la cláusula cuarta, que establecÃa que Lafsa aportaba hasta $ 32 millones mensuales de combustibles, "no habiéndose suministrado a los auditores los antecedentes o análisis que justifican ese monto en pesos ni en litros".
La sociedad duró 18 meses. El 12 de febrero de 2005 se conoció que existÃa una causa penal radicada en Madrid, en la que se investigaba la procedencia de dos valijas llenas de droga, que se habÃan despachado en Buenos Aires y que no fueron reclamadas en el aeropuerto español. El escándalo de las valijas se llevó consigo la precaria alianza.
En marzo, con SW maltrecha, se inició una negociación para que LAN Airlines empezara sus operaciones en la Argentina. A cambio de la autorización para volar en cabotaje, LAN se comprometió a incorporar empleados de Lafsa. Desde entonces, la lÃnea tuvo poco que ver con el mundo aeronáutico. Pese a tener presupuesto todos los años, jamás volvió a tener actividad aerocomercial.
¡No existe más!La palabra Lafsa se convirtió en irritante para el Gobierno. En febrero de 2006, LA NACION preguntó al ministro de Planificación, Julio De Vido, sobre el presupuesto de 10 millones de pesos que se le habÃa asignado a la aerolÃnea sin aviones para ese año. "¡Querido, Lafsa no existe más! ¡Se liquidó!", contestó visiblemente ofuscado el ministro.
Luego de años, Lafsa empieza a extinguirse. Desde julio, cuando Juan Pablo Schiavi reemplazó a Jaime, la liquidación de Lafsa se tornó necesaria. "Hay que oxigenar la SecretarÃa", decÃan, entonces, cerca de Schiavi. Pocos dÃas después, el borrador del decreto se remitió a la SecretarÃa Legal y Técnica.
Desde entonces, cerca del secretario de Transporte, nadie se atrevÃa a confirmar qué pasarÃa con la fallida aerolÃnea. Sucede que hubo varios proyectos de liquidación que se redactaron, pero que nunca llegaron a concretarse.
Finalmente el jueves, la Presidenta firmó el decreto que fue tan inesperado que cerca de Schiavi se enteraron por el BoletÃn Oficial que deberÃan empezar los trámites para que el Estado tenga una empresa menos.
US$ 40
Mediante un decreto firmado por el entonces presidente Eduardo Duhalde, se creó LÃneas Aéreas Federales.
16 de noviembre de 2003Venció el plazo de 180 dÃas que establecÃa originalmente el decreto de creación de Lafsa para privatizar la compañÃa.
3 de septiembre de 2003El secretario de Transporte, Ricardo Jaime, firmó un acuerdo de colaboración entre Lafsa y Southern Winds. El Gobierno se comprometió a subsidiar el combustible de los vuelos de SW.
12 de febrero de 2005Se conoció que en un vuelo de SW a Madrid viajaron dos valijas con droga. Pocos dÃas más tarde, se dio de baja el acuerdo.
6 de noviembre de 2009Se publicó el decreto para liquidar Lafsa.
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